Ningún caso es igual a otro, pero hay muchos que se repiten y estos son los más comunes:
a) Nace el primer hijo y todo debe readaptarse, muchas veces dentro de un espacio limitado.
b) Los chicos llegan a la pubertad y, las muñecas y cochecitos son reemplazados por escritorios, lugar para reunirse con amigos y escuchar música, sin superponerse a los padres. Se necesita una especie de nuevo living.
c) Consultorio y vivienda en la misma casa.
d) Ampliaciones de casas bajas; crecimiento hacia el fondo, hacia arriba o remodelación de lo existente.
e) Equipamiento, a veces también reforma para el soltero o el/la recién separado. Un equipamiento económico, completo y rápido. Lograr una sensación de casa que ayude a superar la pena que implica toda separación, en un departamento de uno o dos ambientes, que de otra manera, se parecería a un desolado cuarto de hotel.
f) El matrimono de 50 años; los hijos que se casan, ¿cómo utilizar el espacio que queda?
Todos estos casos y muchos otros pueden solucionarse de manera inteligente y con menos recursos si se realiza un correcto diagnóstico.


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